Büchel Air Base
Información clave
| País operador | 🇩🇪 Alemania • 🇺🇸 Estados Unidos de América |
| Ubicación | 🇩🇪 Alemania |
| Estado | ◉ Active |
| Uso | Military únicamente |
| Año de construcción | 1954 |
| Organización operadora | Luftwaffe |
| Unidades |
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Descripción
La Base Aérea de Büchel se encuentra en la región de Renania-Palatinado, Alemania, cerca de Cochem y a unos 70 kilómetros de la Base Aérea de Spangdahlem. Operada por la Fuerza Aérea Alemana, la instalación es el único emplazamiento en Alemania que alberga armas nucleares desde su retirada de la Base Aérea de Ramstein en 2007. Históricamente, la base fue la sede del 7501.º Escuadrón de Apoyo a las Municiones (MUNSS). Desde 1985, alberga el Ala Aérea Táctica 33 (Taktisches Luftwaffengeschwader 33), anteriormente denominada Ala de Cazabombarderos 33 (Jagdbombergeschwader 33).
En la actualidad, la base alberga el Ala Aérea Táctica 33 y el 702.º Escuadrón de Apoyo a las Municiones de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos (702 MUNSS). Bajo los acuerdos de reparto nuclear de la OTAN, el 702 MUNSS custodia y mantiene veinte bombas nucleares B61. A fecha de 2022, el personal de la base consta de 2000 efectivos, entre militares y civiles.
La infraestructura de la instalación incluye el Sistema de Seguridad y Almacenamiento de Armas WS3, que utiliza bóvedas subterráneas situadas dentro de refugios para aeronaves. La base cuenta con 46 aviones Panavia Tornado especializados en apoyo aéreo cercano y con capacidad para el empleo de municiones B61.
El Ministerio Federal de Defensa de Alemania está ejecutando actualmente un proyecto de 10 000 millones de euros para adaptar el aeródromo a las operaciones de los aviones F-35, con una fecha de finalización prevista para 2026. Durante esta transición, el personal de la Bundeswehr realiza entrenamientos en la Base Aérea de Nörvenich. Los planes de equipamiento recientes contemplan la sustitución de las ojivas B61-3 y B61-4 por modelos B61-12. La instalación es escenario frecuente de actos de desobediencia civil y protestas, que comenzaron en 1996 y han dado lugar, hasta 2024, a la condena de más de cien activistas por allanamiento y otros delitos.