La evolución de la guerra de drones: del reconocimiento al combate

Actualización el 28 septiembre 2025

Antecedentes

La trayectoria de los sistemas aéreos no tripulados (UAS) ha evolucionado de la observación pasiva a la acción cinética decisiva en las últimas tres décadas. Mientras que los primeros sistemas, como el Ryan Firebee, sirvieron principalmente como drones blanco o plataformas de reconocimiento durante la guerra de Vietnam, la era moderna de la guerra de drones se cristalizó durante la Guerra Global contra el Terrorismo (GWOT). La integración del misil AGM-114 Hellfire en el MQ-1 Predator en 2001 marcó el inicio del paradigma "hunter-killer" (cazador-asesino), caracterizado en gran medida por operaciones en entornos aéreos permisivos. Sin embargo, el conflicto en Nagorno-Karabaj (2020) y, posteriormente, la guerra ruso-ucraniana (2022-2025) alteraron fundamentalmente esta doctrina, demostrando la utilidad de los sistemas no tripulados baratos y producidos en masa en guerras convencionales de alta intensidad. A fecha de septiembre de 2025, la guerra de drones se ha bifurcado en dos vías distintas: la proliferación de sistemas prescindibles para el desgaste táctico y el desarrollo de aeronaves de combate colaborativo (CCA) sofisticadas e impulsadas por IA para el dominio aéreo.

La revolución de los FPV y la fibra óptica

El desarrollo táctico más significativo entre 2023 y 2025 fue la estandarización de los drones de vista en primera persona (FPV). Inicialmente drones de carreras para aficionados adaptados con ojivas de RPG, estos sistemas evolucionaron hacia municiones merodeadoras fabricadas específicamente con capacidad para amenazar al blindaje pesado. A principios de 2024, la saturación del campo de batalla con FPV creó una "zona de transparencia" que se extendía de 10 a 15 kilómetros tras la línea de vanguardia de las tropas propias (FLOT), haciendo que el movimiento oculto fuera casi imposible para las columnas blindadas.

Para contrarrestar la creciente densidad de la guerra electrónica (EW), en 2025 se produjo un cambio masivo hacia el control por fibra óptica. A diferencia de las variantes controladas por radio, susceptibles de interferencias, los drones de fibra óptica desenrollan un filamento físico durante el vuelo, proporcionando un enlace de vídeo de gran ancho de banda e inmune a inhibidores. Esta tecnología permite a los operadores mantener el control en los últimos segundos del picado, incluso en entornos saturados por interferencias de amplio espectro.

Cambios técnicos clave (2024–2025):

Asimetría naval: el auge de los USV

La batalla por el mar Negro demostró que los vehículos de superficie no tripulados (USV) podían negar el control del mar a una armada convencional. El uso operativo por parte de Ucrania de las series Magura y Sea Baby evolucionó de simples lanchas suicidas a plataformas polivalentes. Para mediados de 2025, estos sistemas obligaron efectivamente a la Flota del Mar Negro rusa a reubicar la mayoría de sus activos de Sebastopol a Novorossiysk.

Un hito fundamental ocurrió en mayo de 2025, cuando los USV Magura V7, equipados con misiles aire-aire R-73 modificados, interceptaron y derribaron con éxito aeronaves de ala fija rusas (Su-30SM) cerca de la costa de Crimea. Este evento supuso el primer caso registrado de un dron naval destruyendo un caza moderno, obligando a la aviación rusa a reducir las salidas de patrulla en el mar Negro occidental.

Comparativa de USV (a septiembre de 2025)

Plataforma Función Carga útil Alcance Características clave
Magura V5 Ataque antibuque 320 kg ~800 km Baja sección transversal de radar, propulsión por hidrojet. Hundió el Caesar Kunikov (2024).
Magura V7 Antiaéreo / Polivalente Misiles + Explosivos ~1.000 km Misiles R-73/AIM-9 integrados para defensa aérea; bahías de carga modulares.
Sea Baby Ataque pesado / Minado 850 kg ~1.500 km Capacidad de lanzallamas; casco de alta resistencia para operaciones en mar abierto.

Ataque estratégico de largo alcance e intercepción

Los UAV de ataque unidireccional (OWA-UAV) de largo alcance se convirtieron en el principal vector de bombardeo estratégico para 2025, sustituyendo a los costosos misiles de crucero en ataques de volumen. El Shahed-136 de diseño iraní (designación rusa Geran-2) y equivalentes ucranianos como el Lyutyi y el Beaver facilitaron una "guerra de fábricas", atacando redes energéticas y bases industriales de defensa hasta a 2.000 kilómetros del punto de lanzamiento.

Para contrarrestar estos enjambres lentos sin agotar los escasos misiles superficie-aire, surgieron los "drones interceptores" defensivos. A finales de 2025, sistemas como el "General Cherry" se desplegaron masivamente. Se trata de drones cuadricópteros de alto rendimiento o propulsados por chorro que utilizan visión artificial para interceptar y embestir a los OWA-UAV entrantes, proporcionando una solución de destrucción física (hard-kill) rentable (aprox. 5.000 dólares por interceptor frente a los más de 200.000 dólares de un misil NASAMS).

Autonomía e iniciativa "Replicator"

El Departamento de Defensa de los Estados Unidos (DoD) buscó operativizar estas lecciones a través de la iniciativa Replicator, anunciada en 2023. A fecha de septiembre de 2025, el programa cumplió con éxito su objetivo del "Tramo 1" de desplegar miles de sistemas autónomos prescindibles en todos los dominios.

Progreso de Replicator (septiembre de 2025): * Tramo 1 (Completado): Centrado en el despliegue de municiones merodeadoras y drones ISR marítimos para contrarrestar las redes de Antiacceso/Denegación de Área (A2/AD). * Tramo 2 (Activo): Anunciada en septiembre de 2024, esta fase prioriza las capacidades C-sUAS (Contra-UAS), específicamente energía dirigida e interceptores cinéticos para proteger instalaciones frente a enjambres de drones.

La inteligencia artificial ha pasado de ser un concepto de moda a un requisito operativo. Los sistemas de navegación visual (VNS) permiten ahora a los drones mapear el terreno e identificar objetivos sin GPS, neutralizando la interferencia de GNSS. La lógica de enjambre, probada en operaciones de combate a lo largo de 2025, permite que grupos de 8 a 25 drones coordinen ataques de forma autónoma, dividiendo las defensas aéreas al aproximarse desde múltiples vectores simultáneamente.

Aeronaves de combate colaborativo (CCA)

Mientras los drones tácticos acaparan los titulares, el desarrollo del "Loyal Wingman" (escolta leal) o aeronaves de combate colaborativo (CCA) representa la evolución de gama alta del sector. A finales de 2025, la Fuerza Aérea de los EE. UU. ha seleccionado los diseños para su programa CCA Incremento 1, con el Fury de Anduril y el Gambit de General Atomics como prototipos principales.

Estos sistemas son cazas no tripulados de propulsión a chorro y baja observabilidad diseñados para volar junto a aeronaves tripuladas de quinta y sexta generación (F-35, NGAD). A diferencia de los FPV prescindibles del frente táctico, los CCA son activos "prescindibles pero recuperables": están destinados a regresar y volar de nuevo, pero son lo suficientemente baratos (20-30 millones de dólares) como para que su pérdida sea operativamente aceptable en comparación con un caza tripulado. Las pruebas de vuelo se aceleraron a lo largo de 2025, centrándose en la autonomía necesaria para el combate aire-aire y el apoyo en guerra electrónica.

Proliferación y tácticas hutíes

La democratización de la tecnología de drones permitió a actores no estatales ejercer una influencia estratégica. A lo largo de 2024 y 2025, las fuerzas hutíes en Yemen utilizaron ataques complejos combinando OWA-UAV, misiles balísticos antibuque y vehículos de superficie no tripulados para interceptar la navegación en el mar Rojo. El hundimiento del granelero Tutor en junio de 2024 por una lancha controlada a distancia puso de relieve la vulnerabilidad del tráfico marítimo comercial frente a amenazas no tripuladas de bajo coste. Para 2025, las fuerzas navales en la región se enfrentaban rutinariamente a diversas amenazas no tripuladas, lo que obligó a un cambio hacia armas de energía dirigida (láseres y microondas de alta potencia) para mantener las operaciones defensivas sin agotar las reservas de munición.